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La Coctelera

MAPAS CONCEPTUALES DEMOCRACIA Y EDUCACIÓN

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LA EXPERIENCIA DE LA VIOLENCIA EN COLOMBIA: APUNTES PARA PENSAR LA FORMACIÓN CIUDADANA

REFERENCIA BIBLIOGRÁFICA:

Vivas Piñeros, Sonia Liliana. (2007). La experiencia de la Violencia en Colombia: Apuntes para pensar la Formación Ciudadana. EN: Revista Universitas Humanística. Pontificia Universidad Javeriana. No. 63. Ene-Jun. Bogotá.  

 RESUMEN:

En este documento la autora aborda el concepto de experiencia de la violencia en Colombia como un asunto importante para pensar la formación política y ciudadana. Para lograr este objetivo el trabajo se enfoca a sospechar de la continuidad y omnipresencia con la que se ha querido mostrar el fenómeno de la violencia en el país. En esta perspectiva, la autora propone leer este acontecimiento desde un sentido histórico que permita a los colombianos configurar la experiencia de la violencia. La autora realiza además una aproximación a las implicaciones de la formación ciudadana desde las pedagogías críticas, con el fin de hallar puntos de encuentro donde se posibilite comprender la experiencia de la violencia en Colombia a partir del reconocimiento del papel como sujetos históricos, entendidos desde el compromiso entorno a la posibilidad de transformación como ejercicio del pensamiento crítico.

 TESIS PRINCIPALES DEL TEXTO:

El fenómeno de la violencia en Colombia ha sido analizado por múltiples enfoques definidos en tres grupos, el narrativo experiencial, el partidista y el científico social. (p. 271-272).

  1. Los estudios historiográficos se han encargado de abordar la violencia como una responsabilidad unilateral del Estado y una crítica a las estructuras de participación democrática. (p. 272)
  2. En la construcción de subjetividades colombianas surge una gran diferencia entre la subjetividad encarnada en la memoria (experiencia) y aquellas que conducen a la pacificación en una perspectiva del devenir social. (p. 273).
  3. La manera como se comprende el fenómeno de la violencia se convierte en un referente para la formación de un tipo de sujeto particular. En esta perspectiva, si se comprende que lo que está ocurriendo hoy, en relación con la violencia, es lo mismo que hace cuarenta años, no habría construcción de una ciudadanía democrática, pues se considera que existe un origen al problema que la violencia en el tiempo ha sido reiterativa. (p. 274).
  4. Esta particular manera de concebir la violencia en Colombia es decir como una secuencialidad historia cuyo origen se rastrea en el pasado ha servido de referente para constituir ciudadanos que prefieren desconocer ciertos aspectos de nuestra historia para conformar una sociedad pacifica. (p. 274).
  5. Del mismo modo, esta forma lineal de reconocer la historia de la violencia, ha establecido una cultura del consenso, que lleva implícita la idea de que todo es negociable. (p. 275).
  6. El ciudadano, como miembro de la sociedad civil, es una pieza clave en la construcción democrática, debe apoyar el rechazo a la violencia, convocar a la convivencia y contribuir a ella desde la pacificación. (p. 276)
  7. Las redes sociales han contribuido por medio de espacios no institucionalizados han creado otras formas de participación, representatividad e identificación entre colectivos, es decir, nuevas formas de asumir la ciudadanía. (p. 276).
  8. Es necesario comenzar por reconocer que el conflicto y la hostilidad son fenómenos constitutivos del vínculo social y que la noción de sociedad armónica es una contradicción en los términos. (p. 276).
  9. El protagonismo de la sociedad civil evidencia la reformulación de la tesis que la violencia se reduce a un problema de debilidad del estado. (p. 277).
  10. El reconocimiento de la experiencia histórica de la violencia en Colombia inicia con la construcción de una ciudadanía democrática. (p. 277).
  11. La condición previa para formar ciudadanos es formar sujetos históricos (p. 279).
  12. La educación se entiende como una práctica social emancipadora, el docente es un intelectual transformador y el estudiante un sujeto con capacidad de transformación (p. 279).
  13. Las pedagogías críticas promueven formas en las cuales lo pedagógico se vuelve más político y lo político más pedagógico (Giroux, 1998, 231). (p. 279).
  14. La ciudadanía dinamiza procesos críticos en los cuales exista la posibilidad de diálogo entre las dimensiones personales y sociales, cuyo fin es participar en la conformación de lo público como opción transformadora (p. 280).
  15. La tarea que nos ocupa como intelectuales transformadores consiste en reflexionar en torno a los modos en que podemos pensar la formación ciudadana para los estudiantes en las actuales condiciones sociales. (p. 280).
  16. La formación ciudadana requiere de escenarios que trasciendan la creación de cátedras o espacios separados para trabajar la formación cívica. (p. 280).
  17. El escenario escolar necesita concebirse como una esfera pública democrática. (p. 283).

 VOCABULARIO CLAVE:

Cultura democrática, formación ciudadana, violencia, educación, escuela, conflicto

VALORACIÓN CRÍTICA DEL TEXTO:

En este documento se describen los tres enfoques que han abordado el fenómeno de la violencia en Colombia, el narrativo experiencial, el partidista y el científico social. Alguno de ellos se ha encargado de abordar la violencia como una responsabilidad unilateral del Estado y una crítica a las estructuras de participación democrática. Y es que precisamente, cada uno de estos enfoques constituye sujetos distintos, es así como por ejemplo, en la construcción de subjetividades colombianas surge una gran diferencia entre la subjetividad encarnada en la memoria (experiencia) y aquellas que conducen a la pacificación en una perspectiva del devenir social. En esta medida, la autora nos invita a reflexionar cómo la manera en que se comprende el fenómeno de la violencia se convierte en un referente para la formación de un tipo de sujeto particular. Por ello, si se comprende que lo que está ocurriendo hoy, en relación con la violencia, es lo mismo que hace cuarenta años, no habría construcción de una ciudadanía democrática, pues se considera que existe un origen al problema que la violencia en el tiempo ha sido reiterativa. Esta particular manera de concebir la violencia en Colombia es decir como una secuencialidad historia cuyo origen se rastrea en el pasado ha servido de referente para constituir ciudadanos que prefieren desconocer ciertos aspectos de nuestra historia para conformar una sociedad pacifica. Del mismo modo, esta forma lineal de reconocer la historia de la violencia, ha establecido una cultura del consenso, que lleva implícita la idea de que todo es negociable. En otra óptica, se reconoce que el ciudadano, como miembro de la sociedad civil, es una pieza clave en la construcción democrática, debe apoyar el rechazo a la violencia, convocar a la convivencia y contribuir a ella desde la pacificación. Por ello, es necesario comenzar por reconocer que el conflicto y la hostilidad son fenómenos constitutivos del vínculo social y que la noción de sociedad armónica es una contradicción en los términos. Así se comprende, que el protagonismo de la sociedad civil evidencia la reformulación de la tesis que la violencia se reduce a un problema de debilidad del Estado. Esto va a desembocar la atención sobre la educación  ya que se empieza a entender como una práctica social emancipadora, el docente es un intelectual transformador y el estudiante un sujeto con capacidad de transformación.

RESEÑA CRITICA DE TEXTO

CONFLICTO EDUCATIVO Y CULTURA POLÍTICA EN COLOMBIA

REFERENCIA BIBLIOGRÁFICA:  Herrera, Martha Cecilia, Pinilla Díaz, Alexis e Infante Acevedo, Raúl. (2011). Conflicto Educativo y Cultura Política en Colombia. En: Revista NÓMADAS (COL), núm. 15, octubre. pp. 40-49. Universidad Central. Bogotá, Colombia

RESUMEN:

En este documento los autores describen cómo la intensidad y crecimiento de las manifestaciones de la violencia en Colombia parecen señalar que la edificación de un proyecto colectivo debe estar mediada por la creación de un orden institucional que sea capaz de saldar la gran deuda social existente en el país y que, a su vez, proporcione mecanismos eficaces para resolver las disputas sociales sin recurrir al aniquilamiento individual o colectivo como fórmula válida y legitima de regulación de la vida social. Del mismo modo, los autores colocan en discusión el papel que la educación puede jugar en la creación y afianzamiento de un proyecto cultural democrático. Para ello, se abordan tres puntos, las características esenciales del conflicto en la cultura política colombiana; las teorías sobre el conflicto, la relación entre la solución de los conflictos y la construcción de la cultura democrática, por último, el papel de la educación en la construcción del proyecto democrático colombiano.

TESIS PRINCIPALES DEL TEXTO:

La violencia se ha recrudecido en las últimas décadas en el país, con ello ha resurgido el uso de las vías de hecho para resolver los conflictos políticos y sociales. (p. 41)

  1. Es necesario ante esta nueva condición social emprender acciones tendientes a resolver las divergencias de un modo distinto (p. 41).
  2. La violencia en Colombia ha adoptado el rostro del desplazamiento, las masacres colectivas, negociaciones con la guerrilla, despejes en el territorio, desembocando en un fenómeno de polarización y desarraigo de la sociedad civil. (p. 41).
  3. Importancia de consolidar un proyecto político democrático que propicie diferentes prácticas sociales, principios de convivencia, pluralismo y justicia social (p. 41-42)
  4. Los recursos que se han instituido para hacer política en el país, que componen la cultura democrática, han sido tradicionalmente, el autoritarismo, la violencia y la guerra. (p. 42).
  5. El bipartidismo ha sido uno de los factores que ha impedido la resolución democrática de los conflictos, fortaleciendo la polarización y la exclusión de fuerzas políticas alternativas. (p. 42).
  6. La crisis política, el individualismo, la escasa unidad simbólica, la ineficiencia de los partidos políticos y la apropiación privada del Estado han sido otros de los factores que han incidido en la instauración de la violencia como política de verdad. (p. 42).
  7. La expansión del conflicto armado colombiano se ha expandido como consecuencia del alto grado de fragmentación social, la debilidad del Estado para afrontar los procesos de paz. (p. 42).
  8. Como consecuencia de la presión de los diferentes movimientos sociales se amplió la participación política como elemento central del ordenamiento democrático. (p. 43).
  9. En la década de los noventa emerge un nuevo pacto social para reconstruir la democracia, consolidándose un proyecto político capaz de incluir a la totalidad de colombianos desde la perspectiva de la justicia social y la moral pública. (p. 43).
  10. Necesidad de generar prácticas democráticas y difundir postulados propios de una cultura política democrática dentro de los diferentes escenarios de la sociedad colombiana. (p. 43).
  11. La cultura política no es posible caracterizarla sólo desde la perspectiva del fenómeno de la violencia. (p. 43).
  12. Necesidad de aunar esfuerzos por encontrar salidas diversas, distintas a la guerra, para construir la paz, en una perspectiva de consolidar políticas de solidaridad y participación ciudadana. (p. 43).
  13. La educación emerge como una condición de posibilidad que permite la configuración de una cultura política democrática. (p. 43).
  14.  Es importante reconocer el conflicto como una situación en la que uno o varios actores manifiestan pretensiones encontradas sobre determinados recursos, lo cual, obstaculiza la cooperación social. (p. 44).
  15. Un conflicto surge cuando determinados sujetos desean realizar acciones que son mutuamente incompatibles, por lo cual la posición del uno es vista por el otro como un obstáculo a la realización de su deseo. (p. 44).
  16. El conflicto es una incompatibilidad de pretensiones entre dos o más actores, mientras la guerra es una forma determinada de regular los conflictos, caracterizada por hacerlo mediante el uso de la violencia a gran escala. En consecuencia puede darse el conflicto sin violencia. (p. 44).
  17. Visiones negativas asumen el conflicto como un elemento perturbador de la vida social y en consecuencia, debe ser suprimido o controlado a favor de instaurar una sociedad pacifica. Pero también positivas que reconocen en el conflicto el motor para dinamizar la sociedad (p. 44).
  18. Emergen en la perspectiva de vivenciar el proceso democrático, de fortalecer valores centrados en el respeto, la dignidad humana, la justicia social y la moral pública, planteamientos que propugnan por la Transformación de Conflictos (TC) como elemento esencial de formación de las culturas democráticas (p. 45).
  19. Las (TC) pretenden abordar las disputas sociales de forma que las personas o grupos sociales adquieran pleno conocimiento de las causas que originan sus diferencias, comprendiendo cuáles han sido las rutas que se han emprendido para solucionarlas. (p. 45)
  20. La educación es el elemento esencial para lograr una superación satisfactoria de los conflictos e instaurar bases sólidas para construir una cultura política alejada de formas de resolución ancladas en la violencia, el autoritarismo y la intolerancia. (p. 46).  
  21. En las instituciones educativas han predominando el autoritarismo y el abuso de poder para dirimir las diferencias expresadas en su interior, prefigurando la violencia como herramienta legitima para la regulación de las relaciones escolares y sociales. (p. 46).
  22. A partir de los noventas, el conflicto ha tendido a resolverse por medio de la judicialización. (p. 46).
  23. Hoy la escuela empieza a comprenderse de un modo distinto, es decir, como un espacio de acción y formación ciudadana que cuestiona permanentemente el conflicto presente en su cotidianidad y experimenta diversas formas para resolverlo. (p. 47).

 VOCABULARIO CLAVE 

Conflicto, educación, cultura política, violencia, democracia, justicia social, escuela.

 VALORACIÓN CRÍTICA DEL TEXTO:

El documento es un aporte fundamental a la compresión del fenómeno de la violencia en Colombia, ya que de una parte, describe cómo en las últimas décadas, la violencia, expresada en términos de desplazamiento, las masacres colectivas, negociaciones con la guerrilla, despejes en el territorio, desembocando en un fenómeno de polarización y desarraigo de la sociedad civil,  se ha recrudecido, instaurándose como política de verdad el uso de las vías de hecho para resolver los conflictos políticos y sociales. En consecuencia, se hace necesario, ante esta nueva condición social, emprender acciones tendientes a resolver las divergencias de un modo distinto, a fin de consolidar un proyecto político democrático que propicie diferentes prácticas sociales, principios de convivencia, pluralismo y justicia social. Como se observa, el inexorable la necesidad de aunar esfuerzos por encontrar salidas diversas, distintas a la guerra, para construir la paz, en una perspectiva de consolidar políticas de solidaridad y participación ciudadana. En este sentido, la educación emerge como una condición de posibilidad que permite la configuración de una cultura política democrática. Así, la educación se configura en un elemento esencial para lograr una superación satisfactoria de los conflictos e instaurar bases sólidas para construir una cultura política alejada de formas de resolución ancladas en la violencia, el autoritarismo y la intolerancia. Hoy la escuela empieza a comprenderse de un modo distinto, es decir, como un espacio de acción y formación ciudadana que cuestiona permanentemente el conflicto presente en su cotidianidad y experimenta diversas formas para resolverlo.

 

 

CONFLICTO, CULTURA POLÍTICA Y EDUCACIÓN EN COLOMBIA

Uno de los acontecimientos que ha invadido en las últimas décadas las diversas esferas de la sociedad colombiana ha sido el fenómeno de la violencia, expresado en términos de desplazamientos, masacres colectivas, secuestros, combates permanentes, negociaciones con los grupos armados, proclamación de disposiciones legales para permitir despejes, etc., al punto de convertirse en una experiencia de vida que se institucionaliza como uno de los mecanismos para hacer política, solucionar conflictos y por supuesto, para ejercer el poder (entendido como una fuerza cuya intención es la de someter a otro bajo unos preceptos establecidos previamente por un grupo dominante).

En el análisis de la violencia en el país existen diversas tendencias que van tras el rastro de la violencia, en la búsqueda del origen del hecho, de sus protagonistas, de sus efectos, cada uno de los cuales establece concepciones de acerca de la violencia misma, de los modos como este dispositivo ha conformado subjetividades y de las formas como se podrían llegar a formular acciones para superar los conflictos. Al respecto, Vivas (2007), señala la existencia de tres enfoques, uno narrativo experiencial que son una conjunción de relatos escritos por los protagonistas de los acontecimientos, otro partidista, enfocado en la descripción de la confrontación entre los liberales y los conservadores, y finalmente, el científico-social, cuyo aporte se centra en trascender el fenómeno de la violencia más allá de una cuestión del escenario político, reconociendo que en este último, ha reconocido la importancia de la formación de un tipo de sujeto, un ciudadano, que incursiona como una necesidad inexorable para transformar las maneras de ejercer el poder, para crear y consolidar una cultura política, para definir mecanismos de resolución de las diferencias que trasciendan la guerra, como opción política de negociación, para ampliar los espectros, escenarios de participación e inclusión. En esta medida, se destaca el valor de la constitución de una sociedad civil que sirva de referente para adelantar prácticas sociales a favor del ejercicio de la ciudadanía.

Esta situación ha hecho que la mirada se dirija hacia los escenarios de socialización subjetiva, ya que allí se propicia el encuentro de los puntos de vista, las representaciones del mundo, la discusión de las divergencias, la aprobación de los comportamientos, el fortalecimiento de los valores, la resolución, negociación de las diferencias, y por supuesto, la generación de procesos de creación, transformación y constitución de sujetos, señalan Herrera (2001) y Vivas (2007). Son precisamente, los campos educativo y escolar, los ambientes en los que se pueden adelantar acciones para formar un sujeto histórico, participativo, democrático, que comprenda que la solución de los conflictos en un escenario de la cultura democrática es una estrategia que trasciende a las vías de hecho  (Herrera, et. al. 2001). De este modo, se suscita el enfrentamiento entre dos políticas de verdad, la primera, valida la instauración de la violencia como un modo de formación social, política y cultural, mientras que la segunda, propone la creación de una cultura política y democrática como un camino para resolver las divergencias sociales.

En esta perspectiva, la escuela se va erigiendo como uno de los espacios de socialización, entre los muchos otros existentes en la actualidad, véase por ejemplo, los medios masivos de comunicación y los medios digitalizados, para visibilizar las diferencias, los conflictos que hacen parte de la condición humana, los mecanismos de resolución de los mismos, para fortalecer la construcción de lo público, el fortalecimiento de valores relacionados con la cultura política como la justicia, la equidad, el pluralismo, la convivencia, entre otros, que redundaran en la formación de un sujeto distinto, de un ciudadano de un ser social e histórico (Herrera, 2001 & Vivas, 2007). Es así como paulatinamente la escuela, se convierte en una posibilidad para la formación ciudadana, de sujetos históricos que reconozcan su papel en la transformación social. Sin embargo, tal como está constituida hoy la escuela, con las nuevas condiciones sociales que emergen, se hace necesario un proceso de transfiguración, pues la escuela inicialmente se hizo necesaria para asumir retos, propios de la modernidad, que hoy al parecer han caído en desuso. La escuela no fue instituida para los desafíos de orden político que hoy se le plantean, no fue establecida para la emancipación, de ahí la necesidad de su transformación, ya que si se resiste a ello, definitivamente se corre el riesgo de asistir a su desaparición. De ahí entonces, que la escuela se vea enfrentada a configurar escenarios de participación democrática, que trasciende los establecidos institucionalmente (Gobiernos Escolar), en los que se practique el diálogo como vía de superación de las posiciones encontradas, en los que se trascienda el autoritarismo, la judicialización y el abuso del "poder" para dirimir diferencias,  en fin, en donde se vivencie verdaderamente una cultura democrática, que continuamente cuestionan el conflicto (Herrera, et. al., 2001).

LA TRANSMUTACIÓN DE LA VIOLENCIA EN COLOMBIA: LA EMERGENCIA DE NUEVAS FORMAS DE EJERCER EL PODER

Uno de los asuntos que aborda Michel Foucault en su libro "Vigilar y Castigar", es cómo en un momento determinado de la historia, en cierta formación discursiva, la sociedad abandonó el castigo del cuerpo para ejecutarlo sobre el alma como una nueva forma de actuación del poder. De la sanción física, del dolor y la tortura, se pasó al encierro de quienes trasgredían las normas establecidas, las correcciones sociales dejaban de imputarse sobre el cuerpo del trasgresor para suscitarse en el alma. De esta manera, surgieron nuevos dispositivos, relaciones estratégicas, técnicas de gobierno, estados de dominación, instituciones, discursos y prácticas que ponían en discusión las formas como se venía "gobernando" a la población, ejerciendo el poder. Ahora la sociedad dejaba de maravillarse por mortificar el cuerpo para orientar sus prácticas modificatorias de las conductas, comportamientos y actitudes "inaceptables", hacia la configuración de toda una "empresa de ortopedia social", con unas condiciones particulares. Así, el poder desapareció como una manifestación de fuerzas enfrentadas en el castigo del cuerpo para instituirse de otra manera. Foucault describe profundamente cómo el poder se ejerció en cierta época sometiendo el cuerpo a la tortura, para ello, muestra detalladamente el castigo al que es sometido en el siglo XVII el cuerpo de Damián:

"Damiens fue condenado, el 2 de marzo de 1757, a "pública retractación ante la puerta principal de la Iglesia de París", adonde debía ser "llevado y conducido en una carreta, desnudo, en camisa, con un hacha de cera encendida de dos libras de peso en la mano"; después, "en dicha carreta, a la plaza de Grève, y sobre un cadalso que allí habrá sido levantado [deberán serle] atenaceadas las tetillas, brazos, muslos y pantorrillas, y su mano derecha, asido en ésta el cuchillo con que cometió dicho parricidio, quemada con fuego de azufre, y sobre las partes atenaceadas se le verterá plomo derretido, aceite hirviendo, pez resina ardiente, cera y azufre fundidos juntamente, y a continuación, su cuerpo estirado y desmembrado por cuatro caballos y sus miembros y tronco consumidos en el fuego, reducidos a cenizas y sus cenizas arrojadas al viento" (Foucault, 1975, p. 11).

De este modo, la agresión física y lastimar el cuerpo se convirtieron en las estrategias de materialización del poder, con las que se pretendía imponerse, sujetar a las personas, atemorizar, controlar e impedir la transgresión de la norma, de lo establecido. No obstante, el diagrama de la época sufrió una transfiguración, al incursionar la idea de disciplinar el alma en vez de castigar el cuerpo, para lo cual se establecieron discursos, prácticas e hicieron necesarias instituciones como la cárcel, el hospital siquiátrico o la escuela.

Al observar la situación acontecida en Colombia en relación con el fenómeno de la violencia y del poder, comprendido como una relación de dominación, se percibe cómo aún se recurre al "castigo del cuerpo" como una forma de ejercer el poder, de instaurar la violencia como política de verdad, de someter, dominar y gobernar a los otros; maltratos a cualquier nivel, violencia familiar, masacres continuas, desapariciones sistemáticas, torturas, desplazamientos, hacen pensar que este tipo de estrategias y prácticas de poder se mantienen en el tiempo, instauradas en la actualidad, resistiéndose a desaparecer o a transfigurarse. Así, la violencia, en sus múltiples matices, se ha venido institucionalizando como una verdad, como la única alternativa para enfrentar los conflictos, que configura subjetividades singulares, formas particulares de ver el mundo, de representárselo, de vivirlo.

Estas circunstancias incitan a examinar el enfoque con el que se asume el estudio de los procesos históricos, ya que al adelantar análisis sobre la violencia colombiana, por ejemplo, es necesario revelar la perspectiva en la que se reconoce a la historia, puesto que si se la considera como una sucesión lineal de hechos en el tiempo, que no es trastocada, que se organiza como una evolución constante y progresiva, se afirmaría entonces que en nuestro país la violencia siempre ha existido y es un acontecimiento natural de nuestras vidas, que lo que hoy ocurre simplemente es el resultado causal de hechos sucedidos en otra época, que la violencia actual es el resultado de lo iniciado en los siglos anteriores.

Pero si por el contrario, se asume la historia como una discontinuidad o un quiebre, como una serie de fracturas en el tiempo, la violencia se concebiría como un vestigio que no siempre ha existido y adoptado las mismas formas, ni ha configurado del mismo modo a los sujetos y sus realidades. En esta perspectiva, se reconoce que la experiencia de violencia en el país ha sumido múltiples rostros, muchos de los cuales han desaparecido o transformado para emerger con otra forma, pero que ante todo han sido el efecto de múltiples líneas de fuerza en conjunción, que han instaurado discursos, modos de comprender lo político, de formar subjetividades, de resolver las diferencias. En cada una de estas maneras de entender la historia, por consiguiente, la violencia se han ido constituyendo imaginarios del significado de una sociedad pacífica, de la justicia, de la equidad, de la formación democrática, de la ciudadanía, del poder.

Por tanto ir tras el rastro de la emergencia de la violencia en el país, significa, en la última perspectiva enunciada, reconocer las diversas concepciones e imágenes como la violencia se ha configurado en Colombia, así mismo, "se trata de mirar precisamente la violencia, no como algo continuo en nuestra historia, sino cómo, cuándo, en qué circunstancias... se va configurando un espacio de problemas dentro del cual se va formando una nueva técnica del poder que asumiendo estrategias diversas se va convirtiendo en pieza clave dentro de la economía política del ejercicio del poder en nuestro país". Es claro entonces, que la violencia se ha institucionalizado como un dispositivo en la sociedad que determina modos de actuación singulares. Y alrededor de esta condición es ha construido diferentes concepciones que la condenan, la niegan o la censura, buscando invisibilizar sus efectos, "bajo la táctica de la negación, el discurso produce y reproduce la violencia. Algunas veces simplemente se condena la violencia, pero en otras esa censura va acompañada de tácticas represivas de la violencia". Otras miradas se enfocan hacia colocar en circulación "magnificación de la violencia como instrumento para emanciparse de un poder represivo, dictatorial, negador. Esta incitación refuerza así el dispositivo, radicando en ello la genialidad del mismo al hacernos creer que a través de él es posible la libertad, cuando en realidad de lo que se trata es de liberarnos de la violencia."

En esta medida, es importante reconocer la existencia de la violencia y del conflicto en nuestro país para iniciar procesos de configuración de estrategias que redunden en la resolución de las diferencias alejados de las vías de hecho como única opción de resolver los conflictos, sin olvidar que para ello se requiere de un sujeto distinto, participativo, político e histórico, que comprenda que la configuración de una cultura democrática, es el lugar actual que emerge y se constituye en la posibilidad de resolver las diferencias. Y es precisamente, esta nueva condición frente a la violencia, la que le propone nuevos retos a la educación y a la escuela, escenarios de socialización en los que se enfrentan puntos de vista, se validan comportamientos, se discuten ideas, se entrecruzan las divergencias, que paulatinamente, en conjunción con otros, han comprendido su responsabilidad en la consecución de estos objetivos.

 

ESQUEMAS CONCEPTUALES REIG Y ROMANO

http://www.lacoctelera.com/myfiles/poder-culturaysubjetividad/MAPAS-CONCEPTUALES.doc

RESEÑAS BIBLIOGRÁFICAS

RESEÑA CRITICA DE TEXTO

CASTELLS, EN POSITIVO. COMUNICACIÓN, Y POR TANTO PODER, DISTRIBUIDOS

 

REFERENCIA BIBLIOGRÁFICA:

Reig, Dolors. (2010). Castells, en positivo. Comunicación, y por tanto poder, distribuidos. En: Pensamiento Imaginactivo En: http://manuelgross.bligoo.com/content/view/922439/Castells-en-positivo-Comunicacion-y-por-tanto-poder-distribuidos.html#content-top 

RESUMEN:

En este documento el autor resalta la emergencia de un nuevo orden social, la sociedad-red, en el que los medios de comunicación invaden todas las esferas de la sociedad moldeando el pensamiento, determinando patrones de comportamiento, encauzando actitudes, etc., en esta medida, se establece una relación intrínseca entre la comunicación de masas y la política de medios (poder), que se traduce en el paso, en el marco de la política, de la publicidad en los mass media a los medios informáticos de la sociedad-red, en ello, se reconoce el poder como un asunto de dominación y control social, en el que una clase que lo posee subordina a quienes no lo poseen a través de los mensajes publicitarios emitidos por los medios de comunicación. El poder entonces, lo describe el autor como la capacidad relacional que permite a un actor social, de forma asimétrica, influir en las decisiones de otros, así como en sus valores. Es por ello, que hoy la comunicación e información son fuentes de poder. Del mismo modo, el autor destaca cómo los sujetos hoy acuden a los medios de comunicación no precisamente para adquirir información sino para confirmar, legitimar o desaprobar conductas, estilos de vida o formas de proceder sociales. No obstante señala Reig, la manera de control social ha transmutado, puesto que ahora no sólo somos vigilados por un Gran Hermano, sino que estamos, gracias a las redes digitales e informáticas, en la condición de vigilarnos todos. Los medios han permitido además visibilizar a aquello que había permanecido oculto, a aquellas culturas enviadas al olvido.

 TESIS PRINCIPALES DEL TEXTO:

 

  1. El poder entendido como amoldamiento del pensamiento es una condición social que se mantiene en el tiempo. (p. 1).
  2. Las relaciones de poder y contrapoder se juegan en el ámbito de la comunicación. (p. 1).
  3. Se enuncia la emergencia de la sociedad -red en la que se establece la relación entre comunicación de masas y la política en los medios.  (p. 1).
  4. Los mass media son hoy el espacio para el poder. Existe un mercado político en los medio. Deben ser hoy máquinas de propaganda sutil porque incluso las sociedades autoritarias son plurales y eso es algo que se refleja en los nuevos medios. No buscamos información, no queremos aprender en los media, buscamos confirmar nuestras actitudes. (p. 1).
  5. En cuanto al mercado, en el político se ha demostrado que mensajes basados en imágenes, simples, incluso la sola cara de un candidato político como simplificación última, pueden resultar más efectivos para un electorado que  no lee los programas electorales y como mucho repasa sus titulares. Confiamos, en definitiva, en la persona y no en los programas. (p. 1.)
  6. Los Estados le tienen miedo, porque han perdido el control de la comunicación y de la información sobre el que se ha basado el poder a lo largo de la historia. Internet es extremadamente útil para la educación, para los servicios públicos, para la economía. Y no puedes tener un poquito de Internet, tienes que tener Internet en la plenitud de su capacidad autónoma de comunicación. Internet no se puede interferir. Se puede cerrar un servidor. Y se abre otro. El Estado vigila Internet, entra en la privacidad de las personas. Pero eso lo hizo siempre, aunque haga falta una orden judicial, si el Estado quiere nos vigila. Todos los Gobiernos de todo el mundo lo hacen, lo pueden hacer. Lo nuevo es que podemos vigilarlos nosotros a ellos. (p. 2).
  7. El poder es la capacidad relacional que permite a un actor social, de forma asimétrica, influir en las decisiones de otros, así como en sus valores. Comunicación información han sido siempre fuentes de poder. La batalla fundamental es sobre las mentes de la gente. (p.3).
  8. De unos medios que constituían el interlocutor del político, el intermediario de la sociedad, hacia su transformación en la era de los Prosumidores. Las redes sociales transforman la forma de hacer política, determinando las características del mensaje: Internet es interactiva, autónoma, cualquier aplicación debe adaptarse a las condiciones, a las necesidades de los usuarios de internet. Estos son más afines a movilizaciones espontáneas que a comunidades estables. (p. 3).

  VOCABULARIO CLAVE

 Comunicación, poder, sociedad-red, política, mass media, control, libertad.

 

VALORACIÓN CRÍTICA DEL TEXTO:

El documento es una breve descripción de una nueva condición histórica emergente, en la que los medios de comunicación incursionan en todos los aspectos sociales para condicionar conductas, actitudes, gestos, modos de vida, emociones, sentimientos, que el autor denomina, la sociedad- red, en la que los medios de comunicación se han instituido como el lugar de socialización y subjetivación contemporánea, denotando la fuerte relación que existe entre la comunicación y el control social. Es precisamente, este concepto de poder, entendido como el poder es la capacidad relacional que permite a un actor social, de forma asimétrica, influir en las decisiones de otros, así como en sus valores, el que entra en contraposición con el planeamiento foucaultiano de poder, que se comprende como una relación de fuerzas, como los mecanismos que inducen comportamientos y actitudes, que circula y se ejerce no sólo la esfera de la comunicación, sino a los asuntos económicos, políticos, familiares, amorosos etc., y en estas relaciones de poder, participan sujetos libres, sujetos que no están a merced unos de otros y que pueden utilizar diversas estrategias (resistencia, huida).

 

 RESEÑA CRITICA DE TEXTO

PODER Y COMUNICACIÓN

 

REFERENCIA BIBLIOGRÁFICA:

Romano, Vicente. (2003). Poder y Comunicación. En: archivo del portal de recursos para estudiantes www.robertexto.com. En: http://www.robertexto.com/archivo5/poder_comu.htm

 

RESUMEN:

En este documento Vicente Romano describe la relación contemporánea existente entre el poder y los medios de comunicación. En estos términos resalta cómo las grandes empresas y consorcios se disputan el control del mercado de la comunicación digital, ya que han comprendido que a través de ellos, se impulsa la explosión comercial, el consumo, pero ante todo, se determinan los estilos de vida social, las pautas de comportamiento, se amoldan las conciencias, se encauzan las emociones. Es por ello, que la esfera de la comunicación se ha convertido en un lugar estratégico, de control social y de manipulación subjetiva, permitiendo comprender que hoy no es necesario hacer circular constantemente los slogans publicitarios para que lleguen a las personas sino que la estrategia redunda en "invitar" a conectar el mayor número de usuarios y emitir una sola vez el mensaje, reduciendo costos de publicidad e impactando con mayor potencia la idea u objeto a vender. Pero de igual forma, el autor resalta cómo en esta sociedad del libre mercado, la información y el conocimiento se han vuelto fuentes de riqueza de las naciones del mundo. En esta perspectiva además, el autor plantea la idea de poder como una apropiación del biotiempo subjetivo, en el que las personas le otorgan su tiempo a otros sujetos que los convoca

TESIS PRINCIPALES DEL TEXTO:

 

  1. La comunicación se ha convertido en un sector estratégico a nivel económico, cultural y político. (p. 1).
  2. Se destaca la relación entre poder y medios de comunicación, la economía de señales y el empleo que los pocos propietarios de los medios hacen de las señales, del tiempo y de los medios para mantener su dominio de los muchos. (p. 1).
  3. La comunicación es, por tanto, necesaria para el conocimiento y dominio del medio ambiente, de la sociedad en que se vive, a fin de ser dueños y no víctimas de ella. A través de ella se realiza el proceso de comprensión y solidaridad entre individuos y grupos sociales, proceso que se desenvuelve con el objetivo de facilitar la actividad social y transformadora del ser humano. Cuando la información está en manos de los pocos, éstos pueden utilizarla para el dominio de los muchos, hurtándoles así el conocimiento de la realidad social y sus posibilidades de modificación. Por eso se dice que la información es poder. (p. 1).
  4. El gasto técnico para el mensaje individual se reduce proporcionalmente cuando el mayor número posible de receptores está conectado a la red. (p. 2).
  5. La economía de señales se aplica cuando el mismo mensaje debe distribuirse a varios. Cuando uno se dirige a varias personas las reúne alrededor. Es decir, hace que otras personas entreguen una parte de su precioso e irrecuperable biotiempo subjetivo de modo que quien las reúne no tenga que andar detrás de cada una de ellas, lo que le costaría mucho de su biotiempo al comunicador. Al hacer que otros acudan a él se ahorra gastos de transmisión del mensaje. (p. 2).
  6. Quien ha perdido el poder de convocatoria carece ya de poder, pues el comienzo de todo poder de un hombre sobre otro radica en que uno disponga del biotiempo de otros. (p. 2).
  7. El poder de unos seres humanos sobre otros comienza con la apropiación del biotiempo de los muchos por parte los pocos. El tiempo es un factor de poder. Se suele decir que el poder es el que manda y no la opinión. Pero el poder sólo puede imperar mientras las personas le entreguen su biotiempo y crean que deben someter su tiempo individual a ese poder. (p. 2).
  8. La técnica de comunicación, acelerada a través de las grandes distancias para grandes cantidades de receptores dispersos, conduce a la simplificación de los signos en imágenes y abreviaturas lingüísticas. De este modo reducen las posibilidades de descifrarlas, al tiempo que sobrecargan con nuevas abreviaturas la percepción y exceden la capacidad de la memoria. En el lenguaje, la metáfora, como imagen lingüística, reduce el discurso. La imagen lingüística puede facilitar la comprensión, pero no contribuye a la explicación, ya que la expresión gráfica introduce otro modo de representación. (p. 3).
  9. cuanto más corta y estereotipada sea la comunicación, tanto mayor será la violencia simbólica y el poder de los medios, y tanto menor el significado que puede utilizar para sí mismo el sujeto receptor. Hoy día, la mayor parte de la comunicación se hace a través de los llamados medios de masas, que, como el término "comunicación de masas", no deja de ser un eufemismo. Como es sabido, ni las masas se comunican entre sí a través de esos medios ni éstos son de las masas, sino de unos pocos que producen masivamente para las masas. (p. 3).
  10. Los pocos propietarios de los medios de comunicación emplean la economía de señales para el dominio de los muchos. La utilización de los medios presupone siempre una manipulación, esto es, una intervención inconsciente en el material comunicativo con unos intereses muy concretos. (p. 3).
  11. La manipulación espiritual, como comunicación orientada al dominio ideológico, persigue adaptar todo lo posible al sistema social vigente la conciencia y las actividades, incluidas las de su tiempo libre, de la mayoría de la población, en contra de sus intereses objetivos y, por consiguiente, subordinarlos a los intereses minoritarios. Los más deben someter su imagen del mundo, su comprensión de las cosas, sus hábitos de pensamiento, sus sentimientos, sus gustos, en suma, su forma de vida, a los intereses de los menos. La manipulación significa la deformación espiritual del pueblo, privarlo de sus facultades y actividades creadoras. (p. 4).
  12. Manipulación significa uniformidad del espíritu, degradación de todo el ser humano a objeto, o a simple número contable que se vende. (p. 4).
  13. Se refuerza la apariencia de que se actúa libremente. Bajo el manto de una supuesta libertad de expresión, los pocos que realmente disfrutan de ella, es decir, los pocos que disponen de los medios para expresarla, intentan moldear sistemáticamente las conciencias de millones de personas, los condenan a la minoría de edad intelectual, los educan para ser dóciles, para soportar, sin críticas, el sistema de dominio y explotación vigente, y para considerar como propios los ideales falsos de este sistema. Las actuaciones y conductas resultantes se presentan como decisiones "libres", autodeterminadas, cuando en realidad son inducidas, heterodeterminadas. (p. 4).
  14. Una oferta masiva de mercancías que estimula el consumo como ideal deseable. (p. 4).
  15. La industria de la comunicación y de la conciencia, principal instrumento de dominio y sumisión, se ha convertido en sector estratégico en lo económico, lo político y lo cultural. (p. 5).

  VOCABULARIO CLAVE:

Comunicación, poder, control social, economía de señales, biotiempo, expansión de la industria de los medios de comunicación, manipulación espiritual.

VALORACIÓN CRÍTICA DEL TEXTO:

En este documento se destaca nuevamente el reconocimiento de la relación que hoy se establece entre los medios de comunicación y el poder, en ello se observa cómo las grandes empresas y consorcios utilizan no sólo los medios de comunicación para impulsar modos de vida particulares, institucionalizar estereotipos, manipular conciencias, inducir decisiones, sino que recurren al manejo de informáticos instalados en las diferentes redes digitales, para ampliar el radio de acción sobre el público, ya que han comprendido que a mayor número de personas conectadas en la red, menor gasto en emisión publicitaria y mayor impacto. Todo ello se configura en un nuevo espacio de socialización en el que se constituyen de una forma diferente las subjetividades contemporáneas. Este nuevo orden que va surgiendo, es denominado como la economía de las señales, en él, se reconoce el poder como un asunto de apropiación de biotiempos de muchos por parte de pocos, en el que homogeneízan conciencias, manipulan espíritus, es por ello, que la industria de la comunicación se ha convertido en asunto de dominio y sumisión.

HACIA LA CONSTITUCIÓN DE LA SOCIEDAD DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN

Tal como está constituida hoy la sociedad, es decir, como una gran red interconectada por la que circulan continuamente imágenes e información de múltiples lugares del planeta, digitalizada, de economía de señales, de expansión económica e influenciada de manera marcada por los medios de comunicación, se ha instituido la idea de que el poder se encuentra localizado en la esfera de la comunicación, consolidándose así, como un sector estratégico de la cultura, la política, la economía, pero ante todo como un nuevo lugar de socialización y constitución de subjetividades. Al respecto, Reig, fundamentado en Castells, y Romano señalan que la industria de la comunicación se ha traducido en un instrumento de subordinación y sometimiento de las conciencias humanas, lo cual ha generado fuertes disputas de las empresas y consorcios por el control de los medios. Pero además Reig y Romano, describen como el poder, entendido como un acto de dominación, de control social, de apropiación de biotiempos, se relaciona fuertemente con los mass media, a tal punto, que son éstos quienes homogeneízan conciencias, determinan comportamientos, emociones, representaciones, sentimientos, venden estilos de vida, amoldan conductas, instituyen modelos, estereotipos, ofrecen experiencias cognitivas, normalizan valores, orientan actitudes, a través de los slogans publicitarios e imágenes lingüísticas que se transmiten por la radio, la televisión, la prensa o la Internet; en fin, los medios tienen efectos de verdad, poder y credibilidad para las personas, ya que determinan lo que es verdadero y lo que no, en lo que se debe creer, legitiman o deslegitiman, validan o desaprueban cualquier fenómeno de la vida social. Han irrumpido tanto, qué difícilmente se puede percibir la diferencia entre el mundo privado y la esfera de lo público. De esta manera, señalan los autores se controla a la sociedad, su tiempo, su libertad. Pero también, han permitido develar lo oculto, visibilizar las culturas olvidadas, pluralizar la realidad, configurar una sensación de libertad, en la que las personas consideran que toman sus decisiones por voluntad propia sin percibir que éstas de algún modo son inducidas y constituir de modos distintos a las subjetividades, como por ejemplo, aquellas que carecen de los medios de intercambio informático, que según Romano, se instituyen alejados del mundo digital, y a aquellas que continuamente se conectan con el mundo a través de múltiples dispositivos, que socializan con los otros de manera virtual, que son bombardeados constantemente con información, etc.

De este modo señalan los autores, la comunicación se ha transfigurado en una práctica de manipulación espiritual, en un mecanismo de poder, de control, de dominio ideológico y de uniformidad de conciencias, y es precisamente, lograr develar las condiciones de emergencia de este nuevo orden social, lo que permitirá ser el punto de partida para formular posibles acciones de resistencia.